A tu lado, Jesús mío, aprendí muchas cosas, especialmente a hacer todo con una buena voluntad y esfuerzo para lograr el éxito.
He retrasado este momento todo lo que he podido, pero ha llegado la hora de decir adiós.
Mi felicidad surgió apenas naciste y se mantiene constante cada vez que te escucho reír.
Dios te dará la fuerza para enfrentar este sufrimiento. Te acompaño en mis oraciones. Que en paz descanse.
Si hubiera sabido que este amor me daría tantas tristezas nunca habría apostado por él.
Ya estamos a un paso de entrar en el fin de semana, qué sea por la puerta grande ¡Ánimo para el viernes!
Hay personas que se ve desde el primer momento que tienen paz de espíritu, y yo procuro estar cerca de ellas.
Hijo, tu llegada es lo mejor que me ha pasado en la vida.
En la vida siempre hay muchas personas que se van y pocas que se quedan junto a ti, pero te aseguro que eres tan especial para mí que sueño con siempre estar junto a ti.
Solo hay algo igual de inmenso que el amor que siento por ti, y es el dolor de saber que tú no sientes lo mismo.
Espero que sueñes lindo y que mañana nos podamos ver. ¡Buenas noches, hermosa!
En ocasiones debemos permitirnos caer para acabar con el dolor y, a partir de ahí, poder seguir adelante.
Hay cosas que no hubiera podido superar sin el apoyo de los míos. Gracias.
¿A que no sabes en quien estaba pensando al despertarme? ¡Buenos días, amor!