A veces es bonito saludarte y desearte un bonito día. ¡Te quiero mucho, amiga!
A mi lado siempre tuviste un hombro donde recostarte, ahora no te queda más que valorar lo que perdiste.
Orar me ayuda a encontrar la calma y la paz en los momentos más difíciles.
Siempre es un buen día para agradecerlo por todo a la mujer que me dio la vida. ¡Buenos días, mamá!
Decir adiós a la persona a la que un día amaste duele.
Que las circunstancias de la vida me hayan llevado a tener que marcharme, no quiere decir que me vaya a olvidar de donde vengo.
Mi amor, descansa y no olvides que nuestro amor está por encima de los mejores sueños.
Aprovecha los momentos de felicidad al máximo, y no dudes en compartirlos con tus seres queridos, pues hará que te sientas aún mejor.
Hay personas que brillan tanto como las estrellas.
Una persona solidaria sabe que ayudar a otros es lo más importante.
Se me hace inevitable no extrañarte, ¡Cada lugar me recuerda a ti!
Me he dado cuenta de que soy mucho más feliz desde que no escucho a aquellos que tienen algo malo que decir sobre mi.
Puedo perdonar muchas cosas, pero nunca una traición.
A veces somos frágiles para aguantar los golpes de la vida. En esos momentos yo recurro a la oración, porque sé que Dios me escucha y eso me da energía.
Te diría todo lo que siento por ti, pero tengo miedo de perder la amistad que tenemos.