Hoy abrí mis ojos, entró aire a mis pulmones y mi corazón latió. ¿Cómo no agradecerte Dios?
Si hay algo de lo que no me olvido cada día, es de agradece a Dios.
Cuando pienso en las bondades de Dios, todo se hace más fácil. ¡Gracias, Señor!
Todos los días al levantarme te agradezco la vida porque a pesar de sus altas y bajas es hermosa. ¡Gracias Dios!
Hasta en las peores tempestades, esta Dios con un paraguas.
Hace mucho que solté mis preocupaciones y las dejé en las manos de Dios.
Hoy la vida me ha regalado un día más, ¡gracias Señor!
Gracias Señor, porque me das tanta alegría.
Agradezco al Señor por cuidar de mi y de los míos a cada momento.
Hoy miré al cielo, miré el paisaje, miré a mi familia y justo en ese momento contemplé tu grandeza ¡Gracias, Diosito!
Le agradezco al Señor por la familia que tengo: bondadosa, afectuosa y respetuosa.
Soy una persona bendecida. ¡Señor, gracias por llevarme de la mano hacia mi mejor futuro!
No necesito grandes riquezas, me basta con saber que vivo acompañada por ti, Señor. Gracias.
Señor mío, Jesucristo, dame las fuerzas cuando me falten e inspírame con tu buen hacer para poder vivir una vida mejor.
Todo lo que siento hacia ti, Señor, es gratitud.
Mi gratitud hacia ti aumenta con el paso de los días ¿Y cómo no estarlo? Si me amas a pesar de mis pecados.
Gracias Señor porque me amas, me cuidas y siempre quieres lo mejor para mi.
No hay nadie más justo que tú, mi Señor, y de ti aprendo a cada momento.
Señor, me amas pese a mis imperfecciones y quiero agradecerte por ello.
Voy a dejar de ser una persona controladora y dejar todo en tus manos, Señor.