Mi Dios, tú le das razón a mi vida, contigo aprendo todos los días algo nuevo que mantiene mi felicidad.
En los malos momentos miro al cielo y me alegra recordar que te tengo.
Dios me ayuda a saber que puedo alcanzar todo lo que puedo imaginar.
Sé que tengo a Dios, y eso me reconforta y calma mi corazón.
Tengo a Dios presente cada día de mi vida, es algo de lo que nunca me desprenderé.
Eres el único ser que así nunca esté presente físicamente, siempre está a mi lado.
Pueden defraudarme o hacerme mal, pero me calma saber que siempre tendré el consuelo de Dios.
Como no seguir tus pasos si eres alguien tan perfecto capaz de crear cada pequeño detalle de este mundo.
Creer en Dios significa mucho para mi, pues él me enseñó el valor del perdón, la sinceridad y el amor.
Mi Dios amado, te agradezco por bendecir mi vida y dejarme una nueva enseñanza cada día.
En la oscuridad siempre te imagino y te siento tan cerca que se acaba mi miedo.
Cada día me demuestras que estas permanentemente allí para mí.
Obremos según las enseñanzas de Dios y construiremos un mundo mejor.
Señor mío, prometo seguir cada uno de tus pasos para alcanzar tu gloria, y ser tu fiel servidor en todo momento.