Conmigo has sido tan mala amiga que para mi llevas siempre la capa de invisibilidad.
Tú ya no me importas, por eso tus críticas me dan igual.
No entiendo como teniéndome tan cerca andas hablando con todo el mundo menos conmigo.
Basta un poco de tiempo para descubrir quien vale realmente la pena y quien no, y tú estás en el segundo grupo.
Si me perdiste no fue por error, fue porque no me querías.
Veo que pasas mucho tiempo hablando de mí, ¿Es que acaso tienes envidia?
A veces pienso que no te queda claro lo mal que me caes, y la poca paciencia que te tengo.
Me diste momentos hermosos que nunca olvidaré, pero ahora cada uno de nosotros debía seguir su propio camino.
Si tienes algo que decirme, que sea a la cara por favor, soy todo oídos.
Lo de ignorar se te da bien, ¡Creo que ese es tu don!
No aguanté tus reproches, y debes vivir en un sueño si piensas que algún día alguien los aguantará.
Gracias por enseñarme que, en esta vida, nadie es imprescindible.
Si yo quiero y tú quieres…¿por qué ninguno de los dos da el paso para comenzar a hablar?
Cuando se abre tu boca para hablar, se cierran mis oídos para escuchar.
Muchas veces estamos inconformes, pero al tiempo nos daremos cuenta de lo felices que éramos.
Tu amistad no vale nada, así que decidí alejarme de ti.
Muy rápido te has olvidado de que éramos amigas y eso me hace pensar que para ti no lo éramos tanto.
No me importa a quien tengas ahora, lo único que me interesa es saber que yo estoy bien.
Me cansé de idolatrarte, pues eres la persona más dañina que alguna vez conocí.
Si el tiempo pone a cada uno en su lugar, tú ya tienes una finca en el infierno.