Me recuerdas a los días de lluvia, pues son fríos y tristes.
Has actuado tan mal que he perdido el poco interés que tenía por ti.
Tengo muchos planes para estos días, pero para que estén completos me falta una persona en ellos.
Basta un poco de tiempo para descubrir quien vale realmente la pena y quien no, y tú estás en el segundo grupo.
¿Vas a parar de actuar como si no tuvieras alma o estás esperando a que alguien te diga que lo que haces no está nada bien?
Me gusta darme cuenta como me mientes en la cara y finges simpatía.
Pensaba que en la idiotez había unos límites, pero conociéndote me he dado cuenta de que no.
Si invirtieras más tiempo en tus cosas y no en mi vida, seguro que serías más feliz.
Todo el mundo tiene un límite, y tú traspasaste el mío.
Si durante mucho tiempo dejaste de saber de mí, ¡Reflexiona lo que hiciste!
Si ya no paso tanto tiempo como antes contigo, ¡Analiza lo que me has dicho!
No me interesa lo que digas de mi, hace tiempo que dejé de prestarte atención.
Dejé de ser yo por hacerte feliz, pero eso se acaba hoy porque yo no sé mentir.
A veces pienso que no te queda claro lo mal que me caes, y la poca paciencia que te tengo.
Cuando se abre tu boca para hablar, se cierran mis oídos para escuchar.
Hubo un tiempo en el que te llamaba amiga, ahora directamente no te llamo.
Me han dicho que has conocido a alguien, pero yo sé que todavía piensas en mi.
Te enfocaste tanto en ti que me perdiste y ni cuenta te diste.
No me ofendo por nada de lo que mi ex pueda decir de mi, porque para mi ha dejado de existir.
No creas que por no decirme las cosas no las sé ya, pues sé que lo tuyo no es la sinceridad.