Te creías diferente pero acabaste por ser igual a los demás.
A mi lado siempre tuviste un hombro donde recostarte, ahora no te queda más que valorar lo que perdiste.
Lo mejor de nuestra historia de amor es que se terminó.
Basta un poco de tiempo para descubrir quien vale realmente la pena y quien no, y tú estás en el segundo grupo.
Me gusta darme cuenta como me mientes en la cara y finges simpatía.
Si invirtieras más tiempo en tus cosas y no en mi vida, seguro que serías más feliz.
Aprendí que la soledad se puede convertir en una aliada para enfrentar tus mentiras.
Algunas veces es difícil observar lo que otra persona está dispuesta a hacer por ti a cambio de nada.
No creas que por no decirme las cosas no las sé ya, pues sé que lo tuyo no es la sinceridad.
Me pediste tiempo, y te lo agradezco porque me sirvió para darme cuenta de que hay vida más allá de ti.
El amor es algo tan frágil como un cristal, y lastimosamente no se puede recuperar una vez roto.
Dejé de ser yo por hacerte feliz, pero eso se acaba hoy porque yo no sé mentir.
Gracias por enseñarme que, en esta vida, nadie es imprescindible.
Hubo un tiempo en el que te llamaba amiga, ahora directamente no te llamo.
Te enfocaste tanto en ti que me perdiste y ni cuenta te diste.
Ahora que me has perdido te das cuenta de lo bien que estabas conmigo.
Pensaba que en la idiotez había unos límites, pero conociéndote me he dado cuenta de que no.
Si tienes algo que decirme, que sea a la cara por favor, soy todo oídos.
Si ya no paso tanto tiempo como antes contigo, ¡Analiza lo que me has dicho!
No me interesa lo que digas de mi, hace tiempo que dejé de prestarte atención.