Que todo lo que hagas sea por un buen motivo.
Es momento de que te levantes y luches por aquello que hace brillar tus ojos.
Reflexionar sobre lo que vamos a decir antes de decirlo puede ahorrarle muchos disgustos a quien tenemos delante.
Sonríe y respira que hoy es un buen día para saltar de alegría.
Todos sabemos que una sonrisa desprevenida es mucho mejor que una fingida.
No tengas miedo de brillar, los que no te quieran mirar cerrarán los ojos.
Mantener siempre la cabeza erguida es el secreto de los vencedores.
Elegí ser valiente para proteger siempre a los míos.
Ámate lo suficiente como para poder amar a quienes te rodean.
Aleja de ti el miedo a ser como eres, ¡acéptate y disfrútate!
Es preferible valorar lo que tenemos que esperar por lo que no sabemos.
Comienza por escalar un árbol, luego una montaña y ¿Por qué no? ¡Un rascacielos!
Si te equivocaste, levanta la cabeza y asume que tienes que hacerlo cada vez mejor.
Me he dado cuenta de que soy mucho más feliz desde que no escucho a aquellos que tienen algo malo que decir sobre mi.
Piensa en el presente más que en el futuro y aprovecha cada minuto.
¿Que tal si te tomas un tiempo para divertirte? Eso sí, luego vuelve y da lo mejor de ti.
Aprender a amarse y a valorarse, dos grandes desafíos.
Yo disfruto cada día pues no hay nada mejor que irme a dormir sabiendo que aproveché cada minuto.
Durante la noche voy soñando y durante el día voy caminando porque no hay un mejor dúo que idealizar y luchar para conseguirlo.
Puede que hoy quien menos te esperas te saque una sonrisa.