Nunca dejes de soñar porque todo se puede hacer realidad, solo basta imaginarlo.
Confía en mí cuando te digo que ser niño es lo más divertido del mundo, así que sonríe y ríe hasta más no poder.
El equilibro es mi meta, y voy decidida hacia ella.
Recuerda que tienes que dar un paso a la vez, pero siempre hacia adelante.
Seamos como los caballos y saltemos los obstáculos.
Todos deberíamos tomarnos un pequeño tiempo al día para cerrar los ojos y pensar sobre nuestros actos.
Decidí estar al lado de los míos, a quienes mimo y cuido.
Tienes todo lo necesario para ganar la batalla, ¡confía en ti!
El futuro para mi es una puerta abierta a miles de aprendizajes y vivencias.
Si tu entorno es opaco, trata de ser la luz en el paisaje.
Rodéate de personas que te valoren y de quienes no pares de aprender.
En todo mal que trata de destruirme yo me fortalezco, y si caigo nunca me quedo vencida.
Mira hacia atrás, ¿Estas mejor? Entonces sigue adelante.
Nadie te conoce mejor que tú mismo, por lo tanto, no hay nadie mejor que tú para decir que nuevas metas puedes alcanzar.
Elegí ser valiente para proteger siempre a los míos.
Si todo lo que haces no te permite cambiar el resultado final, ¡Es mejor superarlo!
Mirar para atrás está bien, pero solo si lo haces para aprender y agarrar impulso.
Nunca dejes de intentar pues el éxito casi nunca viene en el primer intento.
Es preferible valorar lo que tenemos que esperar por lo que no sabemos.
Ámate lo suficiente como para poder amar a quienes te rodean.